Con la sola abstención de Colombia, cuyo Presidente estaba en el baño en el momento de la votación, los mandatarios de todas las naciones latinoamericanas han resuelto vender América del Sur a la República Popular de China. La razón de la medida, en palabras de sus representantes, sería que “dirigir un subcontinente cochino, conflictivo y contaminado no le interesa a nadie, menos a nosotros, que nos ofrecieron un puesto en la administración estatal de allá (China)”.Los asiáticos buscaban incesantemente un lugar que adquirir, ya que sus territorios están colapsados de… chinos. Sudamérica siempre les interesó, pero no fue hasta que los gobernantes del bloque “Confederación Latinoamericana Patria, Mercado y Libertad” (COLA PML) se hicieron del poder, que aprovecharon de negociar. “Es que tenían un preacuerdo desde principios de siglo”, se rumoreaba ayer en los pasillos del Congreso Ejecutivo-Judicial Unicameral de Caracas.
El jefe superior del pacto y máxima autoridad de Ecuador, Rafael Correo, señaló que la disposición obedece a la más pura lógica del mercado, aquella que reza que “lo que no sirve y está usado, se vende. Y justo los amigos orientales ofrecieron buena plata, había que aprovechar”, sentenció.
Consultado por la ardua tarea que costó la integración, asunto que transcurrió entre los años 2018 y 2046, Correo parece tranquilo con la determinación tomada; “Nosotros sabemos que murió mucha gente. Algunos dedicaron su vida al asunto de la unificación. Pero estoy seguro que los fallecidos y sus familias entenderán este decreto. El espíritu de Bolívar guió nuestra venta, ¡y a un muy buen precio!”.
Los derechos del subcontinente incluyen todos los recursos naturales que quedan, el total de la infraestructura e incluso la cultura, llámese cosmovisiones, creencias y mitos. No obstante, aún se discute el derecho de las personas. Algunos retrógrados –como el presidente de Bolivia Evo Marolis- discutieron en la sesión que los pueblos tienen el poder de elegir si quieren ser esclavos de China o ser desterrados a África. “Es un tema muy difícil de zanjar”, afirmó Tabaré Vúzquoz, primer mandatario de Uruguay y secretario general del bloque.
En tanto, el resto de los jefes de estado se mostraron conformes con el resultado de la votación. Lulo de Salva, mandatario de Brasil, opinó que “una de las primeras tareas cuando asumí como presidente fue privatizar la Amazonía. Siempre estuve seguro que ese era el camino. Luego de la integración, supe que lo mejor estaba por venir”. Néstor Korschnir, jerarca trasandino de vista privilegiada, sugirió mesura; “vamos por parte. El traspaso debe ser progresivo, tengo que acostumbrarme a hablar mandarín”, finalizó.
Si bien Chile fue uno de los principales promotores de la venta del bloque a China, causó extrañeza que en la cena de celebración no se viera a Michela Bochalet, presidenta de aquel país y vocera oficial del COLA PML. Tampoco se pudo divisar a Hugo Chéviz, locuaz gobernante de Venezuela, aunque dejó un mensaje para la prensa que decía: “¿Por qué no se callan?” Nadie nunca entendió la frase.
En los próximos días NO se esperan manifestaciones en las calles latinoamericanas.