7 abr 2008

Argot

Fui a pasear con mi perro. Solcito tenue de otoño incipiente, pasto verde, viento moderado, lugar abierto, semi vacío. Dejé la cadena y mi celular en el piso y me descalcé. Tiré la pequeña pelota con todas mis fuerzas y ambos corrimos detrás de ella.

Tiré la pequeña pelota con todas mis fuerzas y ambos corrimos detrás de ella.

Tiré la pequeña pelota con todas mis fuerzas y ambos corrimos detrás de ella.

Tiré la pequeña pelota con todas mis fuerzas y ambos corrimos detrás de ella.

Tiré la pequeña pelota con todas mis fuerzas, pero ninguno corrió.

Me acosté en el suelo a su lado. Miré el cielo, respiré profundo y lo abracé. Paró sus orejas mestizas cuando le dije “gracias”. Recuerdo ese domingo como uno de los más felices de mi vida.